Completo manual sobre la limosna cristiana

Limosna: la caridad que reduce la diferencia

Presentamos un completo manual con referencias bíblicas sobre la limosna, uno de los tres pilares de la justicia en el modo de vida al que estamos llamados los cristianos. Los beneficios de dar limosnas. Consecuencias de no darlas. Cómo deben ser y en qué pueden consistir.

¿Qué es la limosna?

La limosna es una cosa, especialmente dinero, que se da a otro por caridad (Cf. diccionario de la RAE). Una cosa que puede ser tanto material como inmaterial (Ej. consolar a alguien que padece, gestos de amor, etc). El término proviene del español antiguo ‘Almosna’ y este del griego ‘eleemosyne’ (piedad, misericordia).

La limosna hecha a los pobres es un testimonio de caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios.Catecismo de la Iglesia Católica ~ 2462

La limosna en el Antiguo Testamento

El pueblo de Dios nació en la pobreza más extrema; Israel en el desierto tuvo la experiencia de este estado de penuria: «(El Señor) te ha humillado y te ha hecho sentir hambre para alimentarte luego con el maná» (Dt 8,3). La carencia predispone al hombre a volverse más espiritual y confiar en la providencia divina, mientras que las riquezas hacen que el hombre se vuelva autosuficiente y egoísta, desinteresandose por lo espiritual. En la época de Moisés, entre los miembros del pueblo de Dios no existía ningún acaudalado, sino que todos dependían completamente para la subsistencia de la intervención divina, tanto para el alimento (el maná, las codornices, etc.; cf Ex 16) como para la bebida (los milagros con los cuales Moisés hizo brotar agua de la roca o purificó fuentes contaminadas; cf Ex 15,22ss; 17,1 ss). Así pues, el nacimiento del Pueblo de Dios está marcado profundamente por la pobreza más extrema, por las privaciones y por los sufrimientos.

Limosna: pintura Little-beggar-William-Bouguereau
Pequeña mendiga por William Bouguereau

La ayuda a los necesitados (limosna), la oración y el ayuno eran las principales prácticas de la piedad judía de entonces (Mt 6,1-18) que integraban el concepto de ‘justicia‘ o ‘rectitud’ de las Sagradas Escrituras.
La realidad de la limosna, puede reconocerse en la Ley del A.T. en gestos como el dejar para los pobres, huérfanos, viudas y extranjeros parte de la vendimia, o la cosecha de trigo o aceitunas (Lev 19,9; 23,22; Dt 24,20-21; Rut 2) asi como la ofrenda del diezmo para los pobres (Dt 14,28-29).
El cuidado de los pobres era carga de la comunidad en tiempos de Cristo, los sábados se recogían en todas las sinagogas a la salida de las mismas las aportaciones voluntarias. Este sistema era anónimo. Aparte de esta colecta semanal se admitían dones voluntarios.

De este modo Dios tutelaba de un modo especial a quienes estaban en situaciones de carencia y desprotección, pero esto también requería la cooperación del hombre, que debía tener sentimientos de piedad hacia sus hermanos evitando pretender enriquecerse a costa de ellos.

Referencias a la limosna en el A.T.

La limosna en el Nuevo Testamento

Los fariseos solían dar limosna con gran ostentación a los pobres encontrados en los caminos o reunidos en plazas con motivo de alguna solemnidad. Y hasta parece que para excitar la generosidad se había introducido la costumbre de proclamar los nombres de los donantes, sea en las reuniones sinagogales, sea en las calles o plazas con ocasión de alguna solemnidad especial, ante las gentes reunidas (Eco 31:11). Lo mismo se los llegaba a honrar ofreciéndoles los primeros puestos en las sinagogas, que eran las sillas que estaban delante y vueltas hacia los fieles, y de cuyos puestos se gloriaban especialmente los fariseos: «Desean los mejores puestos en los banquetes, los asientos de honor en las sinagogas» (Mt 23:6)

Al momento de la venida de Jesús, los poderosos y ricos del Pueblo de Dios habían institucionalizado las obras de justicia, desviándolas de su verdadero espíritu, asi es como se solían realizar las obras de piedad de una forma carente de caridad y para vanagloriarse a si mismos. Entonces podía darse el caso que un miembro rico de la comunidad diera amplias limosnas en la plaza haciendo ver a todos los presentes cuanto podía, y luego en su casa en lo privado, dejara morir de hambre al mendigo que acudía a su puerta y atormentara con trabajos pesados a sus siervos.

Jesus critica este modo de actuar que en lugar de llevar hacia Dios generaba sentimientos de odio entre los pobres y viene a reivindicar el espíritu de las obras de justicia para que sean agradables a Dios, corrigiendo las desviaciones farisaicas. Les hace saber que si fueron bendecidos con numerosos bienes y riquezas, también tienen la responsabilidad de hacer un buen uso de ellas, compartir el pan con los pobres y ser buenos patrones con sus empleados.

La Ley nueva practica los actos de la religión: la limosna, la oración y el ayuno, ordenándolos al «Padre que ve en lo secreto» por oposición al deseo «de ser visto por los hombres» (cf Mt 6:1-6. 16-18). Su oración es el Padre Nuestro (Mt 6:9-13).Catecismo de la Iglesia Católica ~ 1969
todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa
«Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.» Mt 10:42

 

Dale a todo el que te pida, y no reclames nada de quien intenta quitarte lo tuyo. (Lc 6:30)

Jesucristo y su madre, la virgen María, vivieron en condiciones de pobreza; además, Jesús exigió de sus seguidores la elección de ese estado, mientras que la comunidad cristiana de los orígenes vivió en la más perfecta comunión de bienes, compartiendo sus miembros sus riquezas, poniendo lo recabado a disposición de todos los hermanos.

«Porque ya sabéis que nuestro Señor Jesucristo, en su bondad, siendo rico se hizo pobre por causa vuestra, para que por su pobreza fuerais vosotros enriquecidos.» (2Co 8:9 )

Con toda probabilidad, el Apóstol está insistiendo aquí en que esa pobreza «existencial» de Cristo se manifestó también en la pobreza «económica y social» con que Jesús de Nazaret se identificó y solidarizó con los marginados y económicamente pobres. De ahí que la «riqueza» que nos trajo la «pobreza» asumida y voluntaria del Señor, argumenta Pablo, deba ser no sólo «riqueza espiritual» sino también eliminación de la pobreza económica a través de la solidaria redistribución de bienes. Más adelante, y desde otro ángulo, el Apóstol insiste en lo mismo: en el logro de la igualdad, la asistencia a los pobres.

Jesús y Zaqueo (Lc 19:1-9). Zaqueo es el paradigma del que siendo llamado por Jesús, no sólo se despoja con prontitud de lo material, sino que permite que su interior también sea transformado por la gracia para comenzar el proyecto de la justicia y pertenecer al Pueblo de Dios.

¿Que cosas son tenidas por limosna?

Tradicionalmente se piensa en la limosna casi exclusivamente como en el sentido de una ayuda económica, pero la realidad es que el término abarca muchas más clases de ayuda. Una buena guía la encontramos en las 14 Obras de Misericordia.

Es conveniente siempre repasar nuevamente estas obras de misericordia y ver cuáles son aquellas que deberíamos reforzar o proponernos hacer. En terminos generales podríamos considerar una limosna adecuada aquello que una persona se encuentra necesitando. Esto pueden ser cosas tales como ayudar a realizar un trámite, hacer un favor, escuchar y dar consuelo a alguna pena, etc. La lista podría ser interminable. Siempre es bueno acompañar todas las limosnas con oraciones en favor de los carenciados.

«Da limosna de lo que tengas» (Tob 4 7-11)

No seas inhumano ni niegues tu ayuda a ese compatriota necesitado; al contrario, sé generoso con él y préstale lo que necesite. (Dt 15.7-11)

No es necesario que la limosna sean cosas materiales:
«Dad vuestras limosnas de lo que está dentro y así todo quedará limpio.» (Lc. 11:41)

¿Cómo debe ser la limosna?

La limosna es agradable a Dios si es desinteresada (Lc 6,35; 14,14), sin ostentación (Mt 6,1.4), adecuada a las peticiones y a la necesidad del prójimo (Lc 6,30; Mt 5,42), que se identifica con Jesús (Mt 25,31-46), que reconoce su causa y fuente en Dios revelando su amor (Jn 3,17), que «ama a quien da con alegría» (2Cor 9,7).

La limosna debería anticiparse a las necesidades básicas (pan, agua, techo, sin que haga falta que se lo pidan) y conducir a Dios, sin gloriarse uno mismo por el acto (hay muchas organizaciones que dan a los pobres pero en el marco de un ateísmo que excluye la religión).

Da limosna según tus posibilidades. Si tienes mucho, da mucho; si tienes poco, no te dé miedo dar limosna de ese poco. (Tob 4:7-11)

La cantidad dada en limosna resulta aumentada de valor si va acompañada de una palabra amigable (Cf Eco 18,15-18; 4,1-6).

pedir limosnaNo debe ser hecha con superficialidad e hipocresía. Así llegó a ocurrir en el contexto religioso judío en tiempos de la venida de Cristo. Jesús les invita a purificar toda práctica religiosa a partir del espíritu evangélico como criterio de discernimiento, como hizo antes con respecto a la Ley. Y establece un principio general: las obras de piedad no deben realizarse para ganar prestigio ante los demás, posición de poder o privilegios.

Jesús llama comediantes, hipócritas, charlatanes, a los que exhibían sus rezos y sus ofrendas al son de trompetas en las esquinas y en las plazas o desfiguraban «la cara para hacer ver a la gente que ayunan». Es una crítica mordaz al eterno problema del fariseísmo, la ostentación, la apariencia, el culto a la imagen. Jesús establece un contraste entre hacer estos actos piadosos para ser vistos por los demás y hacerlos en lo secreto para que sólo Dios los vea:

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.» (Mt 6:1-4)

Una intención buena (por ejemplo: ayudar al prójimo) no hace ni bueno ni justo un comportamiento en sí mismo desordenado (como la mentira y la maledicencia). Por el contrario, una intención mala sobreañadida (como la vanagloria) convierte en malo un acto que, de suyo, podía ser bueno como la limosna. (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica ~ 1753)

¿Cuales son los beneficios de dar limosnas?

1. Para el que la otorga:

libra de la muerte y expía nuestros pecados (1Pe 4:8; Eco. 3,30; Tob 12:8-9; 4:7-11; Pro 11:4; Dan 4,24);
es sacrificio agradable a Dios (Eco. 35,2);
es hacer una ofrenda agradable al Altísimo» (Tob 4,7-11),
nos asegura la ayuda de Dios. (Tob 4 7-11; Pro 28,27),
es capaz de restablecer una comunión entre los hermanos y entre las comunidades (2Cor 8,4.13; 9,1.12-13),
nos consigue la bendición de Dios en todo lo que hagamos y emprendamos (Dt 15 7-11; Eco. 7:32),
los que dan limosna gozarán de larga vida (Tob 12:8 -9),
Dios te llamará hijo, te amará y te librará de la desgracia (Eco. 4:1-10),
Será más útil que el oro. Te librará de cualquier calamidad. Te ayudará a luchar contra tus enemigos. (Eco. 29:7-14),
es como un préstamo hecho al Señor (Pro 19,17),
es cooperar con la Providencia divina,
permite ganarnos amigos que nos recibirán en las moradas eternas (Lc 16:9),
es equivalente a haberlo hecho con Cristo (Mt. 25:40; Mt. 10:40; Mt. 18:5).

«Den y se les dará: recibirán una medida generosa, apretada, sacudida y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos.» (Lc 6:38)

¿No es para que compartas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, sin ocultarte de tu semejante? Entonces resplandecerá tu luz como el alba de la mañana, y de ti brotará salud con facilidad; tu justicia ira delante tuyo y la gloria del Señor te seguirá. Llamarás, y el Señor te responderá; clamarás, y El te dirá: «Estoy aquí.»
Si abandonas la conducta de opresión, el amenazar con el dedo y hablar iniquidades, si te ofreces al hambriento, y consuelas el espíritu del afligido, entonces surgirá tu luz en las tinieblas y harás de la noche un mediodía; el Señor te guiará continuamente, te saciará en los ardores de los días de desierto y fortalecerá tus huesos; serás como un huerto bien regado y como una vertiente de agua, cuyo caudal se sabe que siempre tiene agua.
Reconstruirás viejas ruinas, restaurarás los cimientos de generaciones pasadas, y te llamarán «Reparador de grietas», «Restaurador de moradas donde habitar».Is. 58:7-12

AngelesEl Señor retribuirá incluso la limosna hecha en favor de los enemigos (Cf. Rom 12:20; Pro 25:21-22)

«Él recuerda siempre la limosna que da el hombre, y guarda como a las niñas de sus ojos sus buenas acciones.
Después les dará su recompensa, según lo que cada cual merezca.» (Eco. 17:22-23)

Fig. Der.: Las limosnas dadas en secreto son registradas por los ángeles como todas las obras buenas.

Amor extremo. Para aquellos que están dispuestos a dar un paso más allá de la limosna y se sienten listos para darlo todo por los carenciados, la recompensa será aun mayor:
«Vended lo que tenéis y dad a los necesitados; procuraos bolsas que no envejezcan, riquezas sin fin en el cielo, donde el ladrón no puede entrar ni la polilla destruye. Pues donde esté vuestra riqueza, allí estará también vuestro corazón.» (Lc 12:33-34)

2. Para el que la recibe

La limosna reconforta al pobre, es pan del corazón. Es bendición.
La limosna dada con amor pasa del grado de ayuda material al de amor al prójimo, y atrae gracias.
Calma el hambre, sirve para vestirse, para descansar bajo un techo, para las enfermedades, reduce la miseria.
Restaura el estado de ánimo muchas veces caído, eleva el espíritu, renueva la fe en la Providencia y permite resistir las dificultades de la vida.
Transforma odios y resentimientos en amor.
Permite sentirse menos abandonados. Ayuda a crear un ambiente de fraternidad sintiendose hermanos bajo un mismo Padre.
Da la esperanza de una vida gloriosa anunciada en el Evangelio para los pobres, a quienes pertenece el Reino de los Cielos, luego de la triste realidad de su presente.

Consecuencias de no dar limosnas

limosna negadaNegarle ayuda al pobre puede resultar en que el Señor te niegue la Suya (Cf. Tob 4 7-11). Quien no da limosna puede quedar expuesto a sufrir calamidades y a la falta de fuerza para luchar contra los enemigos cuando lo necesite. (Cf Eco. 29:7-14)

En el A.T. se dice además que el pobre que se ve defraudado podría clamar al Señor en tu contra y eso se te contará como pecado. La burla al afligido o desprecio a quien sufre amargamente, esconderse del abatido y negarle ayuda, podría resultar en que levante su voz al Creador en contra tuyo y Dios lo escucharía (Cf Dt 15:7-11; Eco. 4 1-10).

La fe y el amor se demuestran siempre con hechos, si faltan los hechos no se puede hablar de fe ni de amor:

Si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón?
Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos.1Jn 3:17-18

Supongamos que a un hermano o a una hermana les falta la ropa y la comida necesarias para el día; si uno de vosotros les dice: «Que os vaya bien; abrigaos y comed cuanto queráis», pero no les da lo que su cuerpo necesita, ¿de qué les sirve?
Así pasa con la fe: por sí sola, es decir, si no se demuestra con hechos, es una cosa muerta.
Tal vez alguien dirá: «Tú tienes fe y yo tengo hechos. Muéstrame tu fe sin hechos y yo te mostraré mi fe por mis hechos.»
Tú crees que hay un solo Dios, y en eso haces bien; pero también los demonios lo creen y tiemblan de miedo. No seas tonto; reconoce que si la fe no va acompañada de hechos, es una fe inútil.Stg. 2:15-20

El acumular riquezas es ya un pecado, especialmente cuando se convive al lado de los pobres. El que se apega al dinero acaba excluyendo a Dios.
«Os aconsejo que uséis las riquezas de este mundo malo para ganaros amigos, para que cuando esas riquezas se acaben haya quien os reciba en las moradas eternas.» (Lc 16:9)

Abandonar a los pobres y carenciados es ofender al Señor, que se encuentra presente de un modo especial en aquellos más necesitados.

Lázaro y EpulónParábola de Lázaro y el hombre rico (Lc 16:19-31). Enseña las consecuencias de perder la sensibilidad y compasión por el que sufre:

«Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puerta cubierto de llagas, ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas. Y sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno. Y gritando, dijo: «Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama.» Pero Abraham le dijo: «Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía. «Y además de todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda cruzar de allá a nosotros.» Entonces él dijo: «Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos, de modo que él los prevenga, para que ellos no vengan también a este lugar de tormento.» Pero Abraham dijo: «Ellos tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan.» Y él dijo: «No, padre Abraham, sino que si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.» Mas Abraham le contestó: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas*, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos.» (Lc 16:19-31) *Moisés y los profetas: las Sagradas Escrituras.

«Luego dirá el Rey a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me recibisteis, anduve sin ropa y no me vestisteis, caí enfermo y estuve en la cárcel, y no me visitasteis.’
Entonces ellos preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o falto de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos?’
El Rey les contestará: ‘Os aseguro que todo lo que no hicisteis por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicisteis.’
Estos irán al castigo eterno, y los justos, a la vida eterna.» (Mt 25:41-46)

Las excusas inspiradas por el demonio para que no des limosnas

Que si das dinero a un indigente podría gastarlo en alcohol o drogas:
Un prejuicio muy dañino, siguiendo este razonamiento, Dios podría quitarte inteligencia y facultades mentales, no sea cosa que los gastes pecando en ratos de ocio irresponsablemente. En el donarse y la donación muchas veces nos llevaremos malas sorpresas e ingratitud (no diferentes a las que Cristo mismo padeció) pero ello no exime del cumplimiento de la justicia en nuestras relaciones con los demás. Cada encuentro con alguien que padece una necesidad es un llamado a la acción desinteresada y de buena voluntad, que no pone exigencias al otro sino que es una donación. Esto aún en el caso que se diera que aquel beneficiado utilice mal lo donado (Cf. Rom 12:20: «Si tu enemigo tiene hambre dale de comer; si tiene sed dale de beber. Así harás que le arda la cara de vergüenza.»; en igual sentido Pro 25:21-22)
Para el benefactor quedaría la buena obra realizada y aumentada por haber sido traicionado en la confianza, mientras que para el beneficiario que destinó mal lo donado, el oprobio y el haber traicionado la confianza de su benefactor.

Que si das una vez, te volverán a pedir siempre:
Parece lógico pensar de este modo en los tiempos de ansiedad en que vivimos en los que nos proyectamos hacia adelante constantemente. Es mejor no entretenerse mucho por lo que podría ocurrir mañana, ya que no lo sabemos: «No estéis, pues, preocupados por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. A cada día le basta sus propios problemas.» (Mt 6:34)
Si nos encontramos con alguien que necesita ayuda hoy, mañana podría ser demasiado tarde, hay que pedir al Espíritu Santo tener el don de fortaleza que nos permite actuar con rapidez y sin demoras en el momento requerido. En la parábola de Jesús, ¿quién fue el buen samaritano, el que se detuvo a ayudar al extranjero herido o los que siguieron de largo ocupados en sus asuntos? (Lc 10:25-37)

Que dar limosna fomenta la vagancia, luego no querrán trabajar
Esta es una excusa que no tiene en cuenta la situación y necesidad actuales del mendigo. Deja entrever el odio encubierto bajo falsas apariencias, similar al que dice «a mi nadie me ayudó, por lo tanto no voy a ayudar a nadie» o del que pretende que obrando asi en realidad le esta haciendo un favor al otro, esto demuestra el odio que encerró la persona dentro suyo. Quien no tiene amor no puede darlo a los demás, solo puede amarse a si mismo de una forma egoísta y culpable, siempre pondrá una excusa para evitar hacer el bien a sus prójimos, que la excusa tenga validez es algo muy distinto…

Que si necesita dinero debe trabajar para conseguirlo
Trabajar es el modo ordinario de conseguir el pan de cada día, ahora tambien es cierto que siempre hay personas que por un motivo u otro, muchas veces ajenos a su propia voluntad, quedan separados o excluidos del sistema socio-económico y no pueden o no saben como reintegrarse al mismo. En muchos casos el mendigo tiene deseos de trabajar pero no consigue quien lo contrate. Si uno no puede conseguirles un trabajo será mejor guardar la excusa y ofrecer algún tipo de ayuda concreta. Por otra parte quien piense así también debe considerar qué tanto ha trabajado para el Señor por todos los dones que recibió de Él gratuitamente.

Que uno no es rico y por tanto no puede dar limosna
Estamos llamados a dar limosna en la medida de nuestras posibilidades, si uno tiene poco, bastará con dar poco. De todos modos, como vimos más arriba, en el apartado Que cosas son tenidas por limosna?, el dinero es sólo una de entre tantas formas de dar limosna, que en términos generales es simplemente un acto de caridad y amor para con un prójimo con alguna necesidad o angustia. Escuchar y dar consuelo al afligido, un abrazo, una palabra de ánimo y aliento pueden ser consideradas limosna. De especial interés son las 14 Obras de Misericordia (7 materiales y 7 espirituales) en favor del prójimo, entre ellas una muy importante y que no cuesta dinero es la de orar por ellos. A estas cosas se refería Jesús cuando dijo «Dad vuestras limosnas de lo que está dentro y así todo quedará limpio.» (Lc. 11:41). Esta clase de limosna inmaterial puede en muchos casos ser más efectiva que la que satisface las necesidades materiales por un momento pero que luego deja un vacío en lo espiritual.

HIJOS MÍOS, ACÉRQUENSE A LOS QUE NO TIENEN Y COMPARTAN EL PAN DE CADA DÍA, DEN ALIMENTO A LOS NECESITADOS, PERO COMPÁRTANLO CON EL AMOR DE UN VERDADERO HIJO DE DIOS.Santísima Virgen María a Luz de María - 23.DIC.2016

Lecciones sobre la limosna en revelaciones a María Valtorta

Extraídas del «Evangelio como me ha sido revelado»:

El Papa Francisco sobre la limosna

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